Manuscrito del Purgatorio
El Vía Crucis es la mejor oración después de la Santa Misa.
Mira hay una pena en una parte del Purgatorio para las Religiosas que han causado disgustos a su Superiora: para ellas el Purgatorio es terrible. ¡Ellas vendrán conmigo y verán la pena que igualmente han de sufrir!
Estoy en el segundo Purgatorio desde el día de la Anunciación de la Santa Virgen. Ese día yo he visto por primera vez a la Santa Virgen (1), porque en el primero no se la ve. La visión de ella infunde ánimo; además esta buena Mamá nos habla del cielo. Durante el tiempo que la vemos nuestros sufrimientos parece que se atenúan.
Haces bien en rezar y en rezar a San Miguel. En la hora de la muerte se es feliz de haber tenido confianza en algún santo, a fin de que sea nuestro protector ante el buen Dios en aquel terrible momento.
El buen Dios quiere que te des a Él enteramente. Él te ama más que a tantos otros. Por consiguiente también te concederá mayor número de gracias. No hagas nada si no para agradar al buen Dios. Antes de cada acción, recógete un momento en ti misma para ver si lo que vas a hacer será agradable a Él. ¡Todo por Jesús! ¡Oh, ámalo mucho!
Tienes que llegar a ser indiferente a todo, fuera del buen Dios. Ese es el modo de alcanzar la cima de la perfección a la cual Jesús te llama.
El buen Dios no niega nunca las gracias que le pidan en una oración bien hecha.
Si no haces bien la oración, las almas que te han confiado no sentirán provecho.
El Purgatorio de los Religiosos es más largo y más riguroso que el de las personas del mundo, porque ellas ha abusado de mayor número de gracias.
Sí, el buen Dios ama mucho a la Madre Superiora. Tú sabes que le ha dado: Llevar una buena cruz, esa es la mejor prueba de su amor por ella.
Dios quiere que se rece de modo especial por las pobres ánimas del Purgatorio, que se inculque esta devoción a los alumnos, a fin de que estos a su vez lo comuniquen en el mundo.
Cuando un alma busca verdaderamente, con sinceridad, por amor, al buen Dios en su corazón, Él no permite que ella quede frustrada.
El buen Dios no se sirve de sus grandes amigos para probar y hacer sufrir a los otros. Agradécele no ser de ese número. ¡Es mejor ser yunque que martillo!
El demonio tiene secuaces para todo… ¡también para el convento!
Ten siempre al buen Dios presente contigo. Dile todo como a un amigo y sé muy vigilante en tu interior.
Para prepararse bien a la Santa Comunión necesitas el amor antes, el amor en la acción de gracias, el amor siempre.
Dios quiere que vivas únicamente para Él, que pienses sólo en Él, que no desees más que a Él.
Mortifica tu espíritu, tus ojos, la lengua, esto agradará más al buen Dios que la mortificación corporal, que, con frecuencia, vienen de nuestra propia voluntad.
Debes amar tanto al buen Jesús que Él pueda hallar en tu corazón una morada agradable en la que reposar, por decirlo así, de las ofensas que recibe por todas partes. Tienes que amarlo por los indiferentes, por las almas débiles y por ti en primer lugar; en una palabra: debes amarlo tanto que, a Valognes, el tuyo sea un ejemplo que impresione…
12 DICIEMBRE. – Si lo amaras mucho, el buen Dios no te negaría nada. Cuando uno ama realmente a su semejante, sabe que gira y gira a su alrededor para lograr algo y cuánto pide siempre lo obtiene… La misma cosa sucede del buen Dios respecto a ti. Él te concederá todo lo que pidas.
El buen Dios quiere que te ocupes sólo de Él, de su amor, y de cumplir su santa voluntad.
FEBRERO 1875.- Sé muy vigilante de tu interior, reserva tus pequeñas penas para Jesús únicamente.
La tuya debe ser vida de continuos actos interiores de amor, de mortificación, pero que sólo Dios lo sepa; No hacer nada de extraordinario: vida muy escondida, muy oculta, de gran unión con tu Jesús.
No te ocupes de nadie, solamente de lo que concierne, a tu propia santificación.
Tu gran pena personal, durante la vida, no será la ausencia de Jesús, sino un gran dolor por todos los disgustos causados a Él en el pasado, disgustos ocasionados por la sobreabundancia de gracias de las que Él te ha colmado y de las que te colmará, y la impotencia de darle a cambio el amor que quisieras!
Da gracias al buen Dios de todas las gracias que te ha concedido y de aquellas que te concede cada día. Tú lo pensarás cada mañana al fin de la meditación.
18 MAYO. – ¡Oh que pequeño es el número de los verdaderos Religiosos que realmente poseen el espíritu de su estado! Habrá uno en cincuenta. ¡Tienes a toda costa que ser tú de estos privilegiados!
Qué grande es la responsabilidad de una Superiora, de una Maestra de Novicias, de una instructora!. Que cuentas tienen que dar al buen Dios.!
20 JUNIO. – El buen Dios no pide más de lo que se puede solamente quiere el corazón totalmente suyo. Para obtener sus gracias, sea para ti, sea para la comunidad, tienes que renunciar a ti misma desde la mañana hasta la noche, que en ninguna cosa te busques a ti misma, que todo sea bien oculto a los ojos las criaturas, y que sólo Dios sepa todo y vea tus pequeños sacrificios diario, El solo entiende!
Sabes por qué el buen Dios no te concede actualmente las gracias que le pides?. Porque no tienes suficiente confianza en Él.
Es verdad otras veces que muy fácilmente olvidas las grandes gracias que el buen Jesús te concede. El te sigue desde la mañana a la noche, y tú le huyes lo más que puedes. No debes comportarte así con un Dios tan bueno, y bueno sobre todo contigo.
En cada momento examínate a ti misma, examina tu corazón para ver cómo agradar al buen Dios. Considera otras veces si haces alguna cosa que pueda causarle dolor.
¿Sientes calor? ¡Ah! ¡Si supieras que calor hay en el Purgatorio en comparación del tuyo! Una breve oración hace tanto bien!. Nos refresca como un poco de agua fría, dado a una persona que tiene gran sed.
Ama a todos, pero no te confíes a nadie totalmente, a nadie, porque Jesús quiere ser sólo Él tu gran confidente. Todo por Él y por Él solo
Realiza todas tus acciones bajo la mirada del buen Dios, con simplicidad, buscando agradarlo a Él solo en el mundo. Hasta que no estés unidad esto desasida de todo pero no por el entendimiento más que a Él solo, Él no te dejará en paz.
7 SEPTIEMBRE. – El buen Dios, a pesar de ser sumamente grande, ¿no es verdad?, no desprecia el familiarizarse con el alma que lo ama y de entrar con ella hasta en los minutos más particulares en su cuidado. ¡Qué bondad!
El Buen Dios debe ser sólo Él tu confidente. No te lamentes sino con Él solo. Se muy oculta a los ojos del mundo. A veces estarás enferma y además muy enferma y aparentarás estar sana, porque el buen Dios quiere sólo Él ser testigo de lo que te sucede. Verás que comprenderás bien lo que pasa.
Tú causas disgustos al buen Dios, cuando no piensas en Él. Imagínate un trato de amigos. Entre ellos, con frecuencia hay uno que se prefiere, que se comprende mejor y al cual no le ocultamos nada. Y bien, si este amigo ve que a él no le prestamos atención, que no le dirigimos la palabra, que ni siquiera una mirada unida a decirle que Él es siempre el amigo preferido, se disgustará. Así es como el buen Dios actúa respecto a nosotros
12 DICIEMBRE.- El buen Dios desea que, antes de ir a la adoración perpetua, la hagas ante todo en tu corazón; tú me entiendes. Igualmente tienes que habituarte a hacer con frecuencia la comunión espiritual. Si te dispones de este modo, obtendrás frutos más abundantes y saludables.
30 DICIEMBRE.- No pidas nunca para tu salud; pero no rechaces lo que se te da. No tienes que aparecer ridículas para nada.
1876
FEBRERO.- Sí, es verdad que en el Cielo el buen Dios recibe adoración infinita, pero así como es en la tierra que Él es ultrajado, quiere igualmente en la tierra recibir la reparación y que seas precisamente tú la que hagas tal reparación, amándolo, compensándolo con tu ternura del abandono que Él sufre de todos. Tú sabes cuánto te he dicho al respecto.
(ANUNCIACION).- Cuando el buen Dios quiere un alma todo suya, comienza por triturarla, poco a poco como la manzana bajo la muela de una prensa para exprimirle el jugo, en sus pasiones, en la busca de sí misma en una palabra, en todos sus defectos; después cuando tal alma ha sido así triturada, Él le da la forma que quiere y, si ella es fiel, no tarda en ser toda transformada; solamente entonces el buen Jesús la colma de sus gracias de elección y la inunda de su amor.
16 JULIO.- La Eucaristía debe ser para ti un imán que te atraiga cada vez más. La Eucaristía, en una palabra, debe ser el impulso de toda tu vida entera.
No tengas ningún deseo sino el de amar siempre más al buen Dios y de unirte a Él cada vez más. Debes buscar cada día ser más interior y estar más unida a Jesús. Tu vida debe ser una vida interior y de unión a Jesús mediante los sufrimientos corporales y espirituales y sobre todo mediante el amor.
Cada mañana haz una breve oración a Nuestro Señor para adorarlo en todas las Iglesias donde lo dejan en abandono. Lleva eso en pensamiento y dile entonces cuánto lo amas y quieres compensarlo del abandono en el que lo han dejado. Renueva estas intenciones otras veces durante el día. Será cosa agradable al buen Jesús.
El buen Dios desea que pienses siempre en Él, que hagas todo bajo su divina mirada: La oración, el trabajo; en una palabra, que no lo pierdas de vista en cuánto sea posible. Peor todo esto debe hacerse con tranquilidad, sin afectación, que ni siquiera se note: que sólo Jesús sepa lo que sucede entre tú y Él. Ten siempre los ojos bajos cuando no es estés encargada de vigilar y también entonces hazlo del modo más modesto posible. No tengas ningún respeto humano. Sé siempre muy humilde. Haz amar al buen Dios lo más que puedas. Deja pasar lo que es transitorio y pasa tú entre la gran multitud modestamente, o bien, si estás obligada a mostrarte, hazlo con simplicidad
20 NOVIEMBRE.- No debes nunca juzgar, investigar lo que hacen tus Hermanas, Tú no responderás por ellas y no debes ni siquiera modelarlas a ellas. El buen Dios no pide de todos la misma perfección. Mortifícate y no te fijes si los otros no hacen lo que tú haces, porque el buen Dios no lo pide
Cuando sufras algún dolor, no debes lamentarte con todos!. Eso no te alivia. Debes hablar con Jesús primero y, a veces, con frecuencia le hablas de último.
13 FEBRERO 1877.- (Delante del S.S. Sacramento). Ves qué solo está Jesús. Sin embargo en este momento podrían estar más personas, si se tuviese un poco más de buena voluntad. Pero, cuánta indiferencia…, también entre las almas religiosas! Nuestro Señor es sensibilísimo a este respecto. Al menos, ámalo tú en lugar de estas almas injustas y el buen Dios será compensado por tanto descuido.
12 MAYO. – Mortifícate en cuanto al cuerpo y sobre todo ¡en cuanto al espíritu! Olvídate, renuncia totalmente a ti misma. No pongas atención nunca a lo que hacen los otros. El buen Dios no pide de todas las almas la misma perfección. No todas son aclaradas con la misma iluminación; a ti sin embargo, que Jesús te ilumina, atiéndelo siempre a Él, ¡que sólo Él sea tu fin en cada cosa!
Antes de cualquier acción, obsérvate y examínate si lo has agradado a Él, y esto es todo para ti. Su mirada, su amor y su beneplácito deben bastarte. Una indiferencia, una falta de atención de parte tuya le ofende, mientras otras veces un frecuente recuerdo de su santa presencia, una breve glorificación, una mirada, una pequeña atención en su cuidado lo agradan y Él es sensible a esto.
Sé vigilante en tu interior y no dejes escapar ninguna gracia del buen Dios. No hagas mucho caso de tu cuerpo. Olvídate voluntariamente de ti misma. Arrójate con sencillez en los brazos de Jesús y Él no te dejará en la dificultad. Solamente te una confianza ilimitada en su bondad.
En tus acciones no busques agradar a nadie, sino al buen Dios. Por Él debes hacer todo, sin respeto humano y sin detenerte nunca.
Prepárate siempre con gran diligencia a la santa Comunión, a la confesión, al oficio divino; en una palabra, a todo lo que tenga por fin una unión más grande con Nuestro Señor.
Ya te he dicho que el buen Dios busca en el mundo almas que lo amen, pero con un amor de niño, con ternura respetuosa, es verdad, pero afectuosa. Y bien, de estas almas no hay!. Su número es más pequeño de cuanto se cree. Se restringe demasiado el corazón del buen Dios. Se considera demasiado grande al buen Jesús para tenerlo cerca y el amor que se tiene por Él es frío. El respeto en fin degenera en una cierta indiferencia.
¡No te canses nunca de trabajar!. ¡Comienza cada día como si no hubieras hecho todavía nada!. Esta continua renuncia a la propia voluntad y a las propias comodidades, al propio modo de ver, es un largo martirio muy meritorio y muy agradable al buen Dios.
AGOSTO 1878. (Retiro). – Los grandes pecadores y los que permanecen casi toda su vida lejos de Dios por indiferencia, como también los Religiosos que no son como deberían ser, están en el gran Purgatorio, y allí las oraciones que hacemos por tales ánimas no son de ningún modo aplicadas a ellas. Ellas estuvieron indiferentes hacia el buen Dios durante la vida. A su vez, Él es indiferente hacia ellas y las deja en una especie de abandono, a fin de que reparen así su vida que ha sido nula.
Ocúpate únicamente de cuanto te concierne; baja los ojos para todo. Habla poco y en voz baja; recréate siempre con tu Jesús. No! No lo detengas; esto espera de ti. Sé buena con los Jóvenes. No los trates duramente. Sé ingeniosa para mortificarte, en romper la propia voluntad. Prevente de las personas que te son menos aceptables que otras, cualquier ofensa que te hubieran hecho, eso te sirve para renunciar a ti misma; Jesús estará satisfecho.
En el gran Purgatorio, donde no recibe plegarias de nadie.
Agosto 1879. Nosotros vemos a san. Miguel como vemos a los ángeles; ellos no tienen cuerpo. Viene al Purgatorio a llevar todas las almas ya purificadas, porque él es el que las conduce al Cielo. Sí, es verdad, él está entre los Serafines, como ha afirmado Monseñor. Es el primer Ángel del Cielo. También nuestros ángeles custodios vienen a visitarnos, pero S. Miguel es el más bello!. En cuanto a la Santa Virgen, la vemos con su cuerpo. Ella viene al Purgatorio en el día de sus fiestas y regresa al Cielo junto con muchas almas. Mientras ella está con nosotros, no sufrimos; San Miguel la acompaña, pero, cuando él está solo, sufrimos como de costumbre.
El segundo Purgatorio, es siempre el Purgatorio, diferente aún del primero, se sufre también mucho, pero menos que en el primer Purgatorio; en fin hay un tercer lugar, que es el Purgatorio de deseo. En ese no hay fuego. Están las almas que no han deseado suficiente el Cielo, que no han amado suficiente al buen Dios. Yo estoy allí en este momento; y en estos tres Purgatorios hay todavía muchos grados. Así así es que un alma se purifica, no sufren los mismos tormentos. Todo es proporcionado a las culpas que se deben expiar.
En las Misiones y en los Retiros recomienda el ofrecimiento de las acciones de la jornada, porque en el mundo y hasta en la Comunidad no siempre se piensa en esto suficiente, y así sucede que muchas acciones, buenas en sí mismas, en el último día no tendrán recompensa, porque no han sido ofrecidas al buen Dios antes de realizarlas. Otras veces ofrece por mí un poco de tu trabajo.
Espero desde hace largo tiempo un poco de más amor en todo lo que haces. Cuánto más ama un alma a Jesús, tanto más sus oraciones y sus acciones son meritorias en su presencia. En el Cielo será recompensado sólo el amor. Todo lo que se haya hecho con un fin diverso será nulo y, por consiguiente perdido. Ama siempre al fin y al cabo a Jesús, como Él desea. Nos darás un gran consuelo.
Tu vida debe resumirse en dos palabras: sacrificio, amor!. Sacrificio de la mañana a la noche, pero también, al mismo tiempo, amor!.
El modo más eficaz de glorificar a san Miguel en el Cielo y en la tierra es el de recomendar lo más posible la devoción a las ánimas del Purgatorio y de hacer conocer el gran oficio que él realiza entre las ánimas purgantes. El es el encargado por Dios de conducir al lugar de expiación y de introducirlas, después de la expiación, a las eternas moradas. Cada vez que un alma viene a aumentar el número de los elegidos, el buen Dios es así glorificado y esta gloria recae, en cierto modo, sobre el glorioso ministro del Cielo. Es un honor para él presentar al Señor las ánimas que se disponen a cantar sus misericordias y a unir su reconocimiento a aquellos de los elegidos por toda la eternidad. No soy capaz de hacerte comprender todo el amor que el celeste Arcángel tiene hacia nosotros. El nos anima en los sufrimientos, hablándonos del Cielo. Cuando el buen Dios lo permite, podemos comunicarnos directamente con el Arcángel del modo en que los espíritus y las ánimas se comunican entre sí.
¿Conoces tú las cosas de la tierra? R… Las conozco tanto cuánto quiere el buen Dios y mi conocimiento es limitado, He conocido algunas cosas respecto a la Comunidad, y basta. Ignoro lo que sucede en el espíritu de otras personas, con excepción de ti; y esto, lo permite el buen Dios para tu perfección. Lo que a veces te he dicho respecto de algunas personas en particular y que te diré ahora, el buen Dios me lo hace conocer allá por allá; excepto esto, nada más. Algunas ánimas conocen más de esto que yo. Todo esto es proporcionado al mérito. Así al respecto de los parientes de tu padre, en este momento no conozco la voluntad de Dios sobre ellos… La conoceré después?. No lo sé. Ruego al buen Dios por ellos y los encomendaré a San Miguel.
En cuanto a los grados del Purgatorio, puedo hablarte porque los he pasado. En el gran Purgatorio hay diversos grados. El más bajo es más tormentoso, es un infierno momentáneo, están los pecadores que han cometido delitos enormes durante la vida y que la muerte los ha sorprendido en ese estado, sin tener tiempo de apenas arrepentirse. Esos están salvados como por milagro, con frecuencia por las oraciones de parientes piadosos o de otras personas. A veces no han podido ni siquiera confesarse y el mundo los cree perdidos, pero el buen Dios cuya misericordia es infinita, les ha dado al momento de la muerte, la contrición necesaria para ser salvados, en vista de una o de alguna acción que ellos realizaron durante la vida. Para tales almas, el Purgatorio es terrible. Es el infierno, con la diferencia que en el infierno se maldice al buen Dios, mientras que en el Purgatorio se lo bendice y se agradece el haberlos salvado. Después están las almas, que, sin haber cometido grandes pecados como los primeros, han sido indiferentes con el buen Dios; durante la vida no han satisfecho el precepto pascual y, convertidos al punto de morir, con frecuencia no ha ni siquiera comunicarlo, están en el Purgatorio por su larga indiferencia sufriendo penas inauditas, abandonados, si no hace algo por ellos, ellos no pueden sacar provecho. Yo he pertenecido a este grado. En el segundo Purgatorio están las almas de los que muy culpables de pecados veniales no los expiaron antes de la muerte, o bien de pecados mortales perdonados, pero de los cuales no han satisfecho plenamente la justicia divina. Hay también en este Purgatorio diversos grados según el mérito de las personas. Así el Purgatorio de las personas consagradas o que han recibido más gracias es más largo y más penoso que el de aquellas del común de las almas. En fin el Purgatorio de deseo, que es llamado Vestíbulo. Muy pocas personas lo evitan; para evitarlo tienen que haber deseado ardientemente el Cielo y la visión del buen Dios, y esto es raro, más raro de lo que se cree, porque muchas personas, aunque piadosas, tienen miedo del buen Dios y no desean con suficiente ardor el Cielo. Este Purgatorio tiene su martirio muy doloroso igual que los otros; es ser privados de la visión del buen Jesús, ¡qué sufrimiento!.
¿Se conocen entre ustedes en el Purgatorio? R… Sí, como se conocen las almas. No existe más el nombre en el otro mundo. No tiene comparación el Purgatorio con la tierra. Cuando las almas son liberadas y separadas de su envoltura mortal, su nombre es sepultado en la tumba junto con el cuerpo. Yo te explico muy poco qué es el Purgatorio y tú entiendes un poco más que los otros, por las luces que el buen Dios te concede. Pero ¿qué cosa es esto comparado con la realidad?. Nosotros estamos aquí perdidos en la voluntad de Dios, mientras en la tierra, por muy santo que se sea, se conserva siempre la propia voluntad. Nosotros no tenemos más. Conocemos y sabemos sólo lo que agrada a Dios hacernos conocer y nada más.
¿Hablan entre ustedes en el Purgatorio? R… Las ánimas nos comunicamos entre nosotras cuando el buen Dios lo permite, según el modo de comunicarse de las ánimas, pero sin palabras…… Sí, es verdad que yo te hablo, pero ¿eres tú un espíritu?. ¿Me comprenderías, Si no pronunciara las palabras? En cuanto a mí, porque así quiere el buen Dios, te comprendo sin que pronuncies las palabras con los labios. Sin embargo se da la comunicación entre las almas entre los espíritus, aún sin haber muerto. Así, cuando tienes un buen pensamiento, un buen deseo, te estás comunicando con frecuencia con tu buen Ángel o con cualquier otro santo, a veces con el mismo buen Dios: ese es el leguaje de las almas.
¿Dónde está el Purgatorio?. ¿Es un lugar estrecho? R… Si está en el centro de la tierra cercano al infierno. Las ánimas están como en un lugar estrecho, si se considera la multitud que hay, porque son millares y millares de ánimas, pero ¿qué espacio se necesita para una anima?. Cada día se juntan muchos millares y la mayor parte permanecen de treinta a cuarenta años; otros mucho más tiempo todavía y otros menos. Te digo esto según el cálculo de la tierra, porque aquí es otra cosa. Ah, si supieses, si conocieses el Purgatorio y cuando se piensa que es por propia culpa que se tiene!, Yo estoy desde hace ocho años. Me parece que han pasado diez mil años!...
El podrá experimentar así que provechosa es la devoción a las ánimas del Purgatorio. El buen Dios con frecuencia concede más gracias por la mediación de estas ánimas sufrientes que por la de los mismos santos. Que cuando él quiera obtener una cosa con más seguridad, se dirija de preferencia a las ánimas que más han amado a la Santa Virgen y que, por consecuencia, esta buena Madre desea liberar, y el mismo podrá decir si no le va bien. Hay también ánimas que no viven en el Purgatorio propiamente dicho. Así yo, durante el día, te acompaño a cualquier parte que vayas, pero cuando te acuestas, en la noche sufro más; regreso al Purgatorio. Otras ánimas hacen a veces su Purgatorio en el lugar donde han pecado, al pie del santo altar en el que se conserva el Santo Sacramento, pero, pero sin embargo ellas llevan, siempre consigo el propio sufrimiento, un poco menos intenso que en el verdadero Purgatorio.
Esto constituirá para ti la felicidad: ver Su voluntad en todo lo que sucede, penas y gozos. Todo proviene de Jesús igualmente. Oh! Sé buena, doblemente buena, para agradar al buen Dios, a él que esta bueno contigo!. Ten siempre los ojos del alma fijos en Él para descubrir sus íntimos deseos. Camina aún más allá, a fin de agradarlo. Cuanto más busques hacer algo por Él, más Él te lo hará a ti. El buen Dios no se dejará vencer en generosidad, al contrario!. Él nos da siempre más. Sé por tanto ingeniosa para consumirte por su amor y por su gloria.
La inglesa que se ahogó cerca del Monte San Miguel ha ido al cielo directamente. Ella ha tenido la contrición requerida al momento de la muerte y al mismo tiempo el bautismo de deseo. Todo ha sucedido así por la intervención de San Miguel Feliz naufragio!.
Pío IX ha ido directamente al Cielo; su Purgatorio ha estado en la tierra,
¿Cómo sabes tú que M.P. ha ido directamente al Cielo, desde el momento que no lo has visto pasar por el Purgatorio? R… El buen Dios me lo ha hecho conocer y es Él el que otras veces, por su bondad, permite que yo sepa lo que me preguntas, cuando no lo he visto o experimentado por mí misma. En la tierra con frecuencia Dios se comunica de un modo íntimo a algunas almas (porque quieren escucharlo) y se complace en revelarle sus secretos. Las almas que reciben sus favores son aquellas que buscan agradarlo en toda su conducta y que viven y respiran sólo por Jesús y por complacerlo. En el Purgatorio hay almas muy pecadoras pero arrepentidas, y, no obstante los pecados que tenemos que expiar, somos confirmadas en gracia y no podemos pecar más: son perfectas. Y bien, así, así es que las ánimas se purifican en el lugar de expiación, ellas comprenden mejor a Dios, o mejor dicho, Dios y Ellas se comprenden mejor, pero sin verse. Sí en el Purgatorio nosotros conocemos al buen Dios más que en la tierra, nuestras penas no son así tan grandes ni tan atroces; ¡lo que constituye nuestro principal tormento es la ausencia de Él que es el único objeto de nuestro tan persistente deseo!
Cuando un ánima es destinada a tener un puesto más bello en Cielo, ¿no tiene también en el Purgatorio un número más grande de gracias que tantos otros? R… Cierto, entre más un alma es destinada a ocupar un puesto elevado en el Cielo, es por eso mismo, a conocer mejor a su Dios, más basto igualmente es su conocimiento y más íntima su unión con Él en el lugar de expiación. Todo aquí es proporcionado al mérito.
Las personas que están en el Cielo y por las cuales se ruega en la tierra pueden disponer estas oraciones para las ánimas a las que deseen aplicárselas. Es un recuerdo muy dulce para las ánimas de otro mundo ver que parientes o amigos no le olvidan en la tierra, aunque ellas no tengan más necesidad de oraciones. Al contrario ellas no son ingratas.
Los juicios del buen Dios son muy diferentes de los de la tierra. Él tiene en cuenta el temperamento, el carácter, del que hace algo por ligereza o por pura malicia. A Él que conoce el fondo del corazón, no le es difícil ver lo que sucede (en las almas); es muy bueno Jesús, pero sin embargo ¡también muy justo!
¿Qué distancia hay entre la tierra que habitamos y el Purgatorio? R… El Purgatorio está en el centro del globo. ¿La tierra misma no es quizás un Purgatorio? Entre las personas que la habitamos, unas lo hacen enteramente mediante la penitencia voluntaria o aceptada; tales personas, después de su muerte, van inmediatamente al Cielo otras lo comienzan, porque la tierra es, cierto, un lugar de sufrimiento, pero estas almas, no teniendo suficiente generosidad, van a terminar su Purgatorio de la tierra en verdadero Purgatorio.
¿La muerte súbita o imprevista es una justicia o una misericordia del buen Dios? R… Esta clase de muerte a veces es una justicia y a veces una misericordia. Cuan un alma es temerosa y Dios sabes que está preparada y lista para comparecer delante de Él, para evitarle los horrores que podría tener en el último momento, la lleva de este mundo con una muerte súbita. A veces el buen Dios toma las almas en su justicia. Estos no están por esto del todo perdidos, pero privados de los últimos Sacramentos o recibiéndolos en frío, sin haberse preparado al último paso, su Purgatorio es muy doloroso y se prolonga más. A otras, habiendo colmado la medida de sus pecados y habiendo permanecido sordas a todas las gracias divinas, El buen Dios las toma de la tierra a fin de que no provoquen todavía más su justicia.
El fuego del Purgatorio ¿es un fuego como el de la tierra? R… Sí, con la diferencia que el fuego del Purgatorio es un purificador de la justicia de Dios y el de la tierra es muy tolerable comparado al del Purgatorio. Es una sombra en comparación del gran bracero de la justicia Divina
¿Cómo, por tanto, un ánima puede quemarse? R… Por un justo permiso del buen Dios; el alma que ha sido culpable, porque el cuerpo no ha hecho más que obedecerle (en realidad qué pecado ves cometer a un cuerpo muerto?.), el ánima sufre como si fuese el cuerpo el que sufriera.
Dime ¿qué cosa sucede en la agonía y después? ¿El alma está en las luces o en las tinieblas? ¿Bajo qué forma viene pronunciada la sentencia? R… Yo no he tenido agonía, tú lo sabes, pero puedo decirte que en aquel último momento decisivo el demonio suelta toda su rabia alrededor del moribundo. El buen Dios para hacer adquirir mayor mérito a las almas, permite que sufran aquella última prueba, es el último combate: las almas fuertes y generosas, a fin de tener un puesto aún más bello en el Cielo, tienen con frecuencia, al término de su vida y en las ansias de la muerte, semejante lucha terrible contra el ángel de las tinieblas (tú has sido testigo), pero de esto salen victoriosas. El buen Dios no permite que un alma, que se ha dado a Él totalmente durante la vida, perezca en estos últimos momentos. Las personas que han amado a la Santa Virgen, que la han invocado toda su vida, reciben de ella muchas gracias en la última lucha. La misma cosa se realiza también para aquellas que han sido devotas de san José, de san Miguel o de cualquier otro santo. Entonces sobre todo, como ya te he dicho, se es feliz de tener un intercesor cerca de Dios en aquel penoso momento. Hay otras que mueren tranquilas, sin pruebas de nada de lo que te he dicho. El buen Dios tienes sus designios en todo: El hace o permite todo por el bien particular de cada uno.
¿Cómo decir y describirte lo que sucede después de la agonía? No es posible comprenderlo bien sin haberlo pasado. Sin embargo, trataré de explicártelo lo mejor que pueda. El alma, al dejar el cuerpo, se halla perdida, toda acometida (si se puede decir así) de Dios. Ella se encuentra en una luz tal que en un parpadear de ojos ve toda su vida y, por consiguiente, lo que merece. Ella misma en esta visión tan clara pronuncia la propia sentencia. El alma no ve al buen Dios, pero está anonadada en su presencia. Si es un alma culpable como lo era yo y que, por consiguiente, he merecido el Purgatorio, ella es de tal manera oprimida bajo el peso de los pecados que le faltan de expiar que por sí misma se hunde en el Purgatorio. Entonces solamente se comprende al buen Dios, su amor por las almas y que desgracia es el pecado a los ojos de su Divina Majestad San Miguel está allí cuando el alma deja el cuerpo; sólo a él he visto y ven todas las almas, El es como el testigo y el ejecutor de la justicia divina. Yo he visto también a mi ángel de la guarda. ¿Y cuándo se trata de un alma que va directamente al Cielo? -R… Para esta alma, la unión comenzada con Jesús continúa en la muerte; eso es el Cielo, pero la unión del Cielo es más íntima que la de la tierra.
Tienes mucha razón de no querer el éxtasis. Cierto, tienes que aceptarlos cuando el buen Dios los manda, pero Él no quiere que los deseemos. No son estas cosas las que conducen al Cielo. Una vida mortificada, humilde, y más de deseo es mucho más segura. Es verdad que muchos santos han tenido revelaciones y éxtasis, pero esto era una recompensa que el buen Dios daba a su larga lucha y a una vida de renuncia, o también porque quería servirse de ellos para grandes cosas en vista de su gloria; y todo eso sucedía sin estrépito, sin fasto, en el silencio de la oración, y, cuando eran descubiertos, se quedaban confusos y no hablaban más que por obediencia.
La cosa es muy diferente cuando se trata de gracias que creemos nos concede Jesús, mientas que a veces son el fruto de una imaginación que mucho ha trabajado en producirlas. De estas gracias hay que temer, porque con frecuencia el demonio se entromete y se aprovecha de un cerebro débil, de un temperamento flaco, de un juicio no recto; entonces él engaña a aquellas pobres almas que, de su parte, no cometen pecado, porque están bajo los consejos de las personas que le dirigen, y puedo atestiguar que son muchas en el mundo de hoy. El demonio actúa de tal modo a fin de hacer caer en ridículo la religión!.
Dime, por tanto ¿en qué consiste la verdadera santidad? R… Tú bien lo sabes; pero porque lo deseas te lo repetiré, en realidad te lo he dicho muchas veces: la verdadera santidad consiste en negarse de la mañana a la noche, en vivir en sacrificio, en saber constantemente someter la parte del yo humano, en dejarse trabajar del buen Dios así como Él quiere, en recibir las gracias, que provienen de su bondad, con una profunda humildad, reconociéndose indigna, en estar lo más posible en la presencia del buen Dios, en realizar todas las propias acciones bajo su mirada divina, no buscando nada más que Él sea testigo de los propios esfuerzos y la única recompensa; además todas las otras cosas que te he dicho. Esta es la santidad que Jesús quiere y exige de las almas que desean ser únicamente suyas y vivir de su vida. El resto no es más que ilusión.
Algunas almas pagan su Purgatorio en la tierra mediante los sufrimientos, otras mediante el amor, porque el amor es verdaderamente también eso, su martirio. El alma que busca realmente amar a Jesús si lo hace con todos sus esfuerzos, y no lo ama cuánto desearía, eso constituye para ella un continuo martirio, causado únicamente por el amor y no está exenta de grandes dolores!. Es, como te he dicho, un poco el estado de un ánima del Purgatorio que se arroja incesantemente hacia Él que es su único deseo, y que al mismo tiempo lo rechaza, porque su expiación no está completa.
Eres libre de guardar todo para ti sola, pero si no has hablado, te aconsejaría hacerlo, porque el buen Dios nunca ha permitido que la perfección de ningún hombre venga directamente del Cielo. Así como estos habitan en la tierra, Dios quiere que en la tierra se alcance la perfección siguiendo los consejos que permite les sean dados para tal fin. También has hecho bien en descubrir lo que tanto te costaba decir. Por lo demás, todo esto no proviene de ti, es el buen Dios, que dirige todo al bien de los que ama, y al mismo tiempo mostrar su gloria.
¿El día y la octava del día de los Difuntos se aporta gozo y se causan numerosas liberaciones del Purgatorio? R… El día de los Difuntos, muchas ánimas dejan el lugar de expiación para ir al Cielo y, por una gran gracia del buen Dios, aquel día solamente, todas las ánimas purgantes, sin excepción, participan del beneficio de la oración pública de la Santa Iglesia, también aquellas del gran Purgatorio. El alivio de las penas de cualquier ánima es proporcionado a su mérito. Unas reciben más, otras menos. Sin embargo todas sienten los efectos de esta gracia excepcional. Muchas ánimas purgantes, por una justicia de Dios, no reciben más que este único refrigerio durante los largos años que transcurren en el Purgatorio. No es el día de los Difuntos cuando salen al Cielo el mayor número de ánimas, sino la noche de Navidad.
Por una decisión del buen Dios, eso constituye un sufrimiento más para ellas, porque la oración que se hace según su intención no siempre se aplican a ellas. De las oraciones de la tierra, en el Purgatorio se recibe sólo lo que Dios quiere que algún ánima reciba según su disposición. Es un dolor unido a los otros para estas pobres ánimas ver que la oración que se hace por su liberación viene aplicada no así misma sino a otras. Muy pocas ánimas reciben oraciones; la mayor parte son abandonadas, sin un solo recuerdo ni una sola oración de la tierra.
En cuanto al tiempo de nuestra liberación no sabemos nada. Si conociéramos el fin de nuestro sufrimiento, eso sería un consuelo, un gozo para nosotras, pero no!. Vemos bien que nuestros dolores disminuyen, que nuestra unión es más íntima, pero qué día (según los cálculos de la tierra, porque aquí no hay días) seremos unidas a Él, lo ignoramos del todo; esto es un secreto del buen Dios.
Las ánimas del Purgatorio conocen del futuro sólo en tanto que Dios lo permite y quiere darles a conocer. En proporción de sus méritos algunas ánimas tienen más conocimiento que otras; pero todas estas cosas respecto al futuro, ¿Qué ventaja puede acarrear, salvo que interesen a la gloria del buen Dios y al bien de alguna alma?
No tienes que maravillarte de que el demonio y sus secuaces conozcan algo del futuro. El diablo es un espíritu; por consecuencia, posee astucia y mucho más conocimiento que cualquier persona de la tierra, excepto de algunos Santos que el buen Dios ilumina con su luz. El engaña para todo, buscando hacer el mal; ve que lo que sucede en el mundo, es a causa de su sagacidad, entonces puede prever fácilmente las cosas que se realizan; esa es la única explicación. Ay de aquellos que se convierten en sus esclavos al consultarlo; este es un pecado que desagrada mucho al buen Dios.
¿Las ánimas pueden alguna vez equivocarse? ¿Dios puede permitirlo? R…Sí… no en cuanto a las cosas existentes, sino a aquellas del futuro, pero no es esto por ninguna imperfección de ellas. Dios mismo no parece cambiar con frecuencia el orden de sus designios?. Eso es de este modo: puede suceder que Dios, en su justicia, quiera castigar un reino, una provincia, una persona: es la intención que Él manifiesta, pero si alguna persona de tal reino, de tal provincia, con la oración o con otros medios desarman su justicia, Dios perdonará del todo o disminuirá la pena según la previsión de su sabiduría infinita. Con frecuencia permite también los grandes acontecimientos sean predichos anticipadamente, o bien los hace conocer a algunas almas, a fin de que ellas prevengan y detengan su justicia: su misericordia es tan grande que Él no castiga si no en los extremos. Así respecto de la persona, de la que un día me hablaste: no te he dicho las cosas así como son. Sin embargo era justo todo lo que el buen Dios de ella me hacía conocer entonces; pero porque cambió un poco de conducta, el buen Dios le inflige solo la mitad del castigo que le era reservado, si hubiera permanecido en la misma disposición. Así es como a veces puede parecer equivocación.
¿Son muchos los protestantes salvados? R… Por misericordia del buen Dios, hay un cierto número de protestantes que son salvados, pero su Purgatorio es largo y riguroso para muchos. Es verdad que ellos no han hecho abuso de las gracias como muchos católicos, pero como ni siquiera han tenido la gracia insigne de los Sacramentos y los otros recursos de la verdadera religión, eso hace que su expiación se prolongue por mucho tiempo en el Purgatorio.
En el Purgatorio las ánimas no permanecen únicamente ocupadas de sus dolores; ellas rezan mucho por los grandes intereses del buen Dios, por las personas que les abrevian sus sufrimientos. Alaban y dan gracias a Nuestro Señor por su infinita misericordia con ellas, porque para algunas de ellas el espacio que separa el Purgatorio del infierno ha sido muy estrecho y poco faltó para que se precipitaran al abismo. Considera entonces qué grande es el reconocimiento de estas pobres ánimas arrancadas así de Satanás. No puedo explicarte de que modo nosotros vemos la tierra mejor que como la ves tú; porque no puede comprenderse sino cuando el alma ha abandonado el cuerpo, porque ahora la tierra que se ha dejado, abandonando en ella su cuerpo, no le parece más que un punto en comparación del horizonte que llega hasta la eternidad que se abre para ella.
No tengas cuidado a lo “Qué se le dirá?”. El verdadero mérito de un alma no consiste en recibir pacientemente los reproches que ella merece un poco, sino en recibir pacientemente los que no merece, sobre todo cuando ha hecho todo lo que podía para cumplir del mejor modo posible lo que le reprochan.
Presta atención seriamente a trabajar sólo por Dios. Busca siempre que sólo Él sea testigo de tus acciones. Igual, antes de cualquier acción, cuídate de reflexionar en cosas como esta: “Haré esto para complacer a tal persona: si hago aquello de este modo, seré agradable a tal otra persona”. Al buen Dios no le agradan los razonamientos humanos de parte de nadie y de ti todavía menos. Dirige únicamente tu intención hacia complacer a tu Jesús, a Él solo. Si haciéndolo así, agradas a alguien, tanto mejor. Si sucede lo contrario, tanto peor!. El buen Dios estará contento; eso debe ser para ti todo.
¡Ay de mí!. Cuántas vidas llenas de obras buenas y, en la muerte, estará vacías… porque todas aquellas cosas buenas en apariencia, todas aquellas acciones aclamadas, toda aquella conducta que parecía irreprensible, todo esto no tuvo a Jesús solo como fin. Se quiere hacer figura, brillar, pasar por ser observante de las obligaciones de la Religión, por una Religiosa fiel a la regla, y sólo eso es el impulso de tantas existencias. !Y en la otra vida qué desilusión!. Si supieras que pocas personas actúan sólo por Dios, qué pocas cumplen todas sus acciones sólo por Dios… Ay de mí!. Cuánto llanto se prepara para el momento de la muerte, cuando ya no esté ciega, ay de mí!. Si se reflexionara algunas veces en la eternidad!. ¿Qué cosa es la vida comparada a aquel día que no tendrá noche para los elegidos y en aquella noche que no habrá día para los condenados?
Se ama todo en la tierra, si te aficionas a todo, excepto a Quién es el único que debe tener nuestro afecto y al que se lo negamos. El Jesús del tabernáculo espera al corazón que lo ama y no llega. Apenas uno entre mil que lo aman como se debería amarlo!. Ámalo tú; compénsalo de esta indiferencia tan culpable que hay en el mundo!
Pero, ¿en el Purgatorio, se Lo ama? R… Ciertamente, pero el nuestro es un amor de reparación, y si en la tierra lo hubiéramos amado como deberíamos haberlo hecho, no seríamos tan numerosas, no habríamos tantas ánimas en el lugar de la expiación.
¿En el Cielo Jesús es muy amado?. R… En el Cielo se lo ama mucho. Allí es bien compensado, pero no es aún esto lo que Jesús desea. El quiere ser amado en la tierra, en esta tierra donde se anonada en cada tabernáculo. A fin de que se le acerquen con más facilidad y no lo hacen. Se pasa delante de una Iglesia con mayor indiferencia que delante de un monumento público. Si a veces se entra en el lugar santo, es más para ultrajar al divino Prisionero que reside allí, con la propia frialdad, con mala postura, con oraciones hechas con frialdad, sin atención, sin dirigirle una palabra cordial, una palabra amigable y de reconocimiento por su bondad hacia nosotros
Hay ánimas que hacen su Purgatorio al pie de los altares. Ellas no están allí en castigo de las culpas que han cometido en la Iglesia; tales culpas, que ofenden directamente a Jesús presente en el tabernáculo, son severísimamente castigadas en el Purgatorio. Mientras, las ánimas que están allí en adoración, lo están más bien en recompensa de su devoción al Santísimo Sacramento y de su respeto manifestado en el lugar santo. Ellas sufren menos que si estuvieran en el verdadero Purgatorio, y Jesús al que ella contemplan con los ojos del alma y de la fe al mismo tiempo, endulza con su presencia invisible las penas que sufren.
La noche de navidad, millares de ánimas han dejado el lugar de expiación para ir al Cielo; pero muchas permanecen y yo soy de ese número. A veces me dices que la perfección de un alma requiere de mucho tiempo, y es verdad; te sorprende también el hecho que, no obstante tantas oraciones, yo permanezca tanto tiempo sin poder gozar de la visión del buen Dios. Ay de mí!. La perfección de un ánima del Purgatorio no avanza más rápidamente que en la tierra: hay algunas ánimas, y es el menor número, que han de expiar sólo algunos pecados veniales; ellas no permanecen largo tiempo en el Purgatorio. Algunas oraciones bien hechas cualquier sacrificio las libera en breve tiempo. Pero cuando se trata de ánimas como yo – y es el caso de casi todas!- que han llevado una vida casi nula, ocupándose poco o casi del todo de su salvación, hay, en tal caso, que recomenzar la propia vida en el lugar de expiación, tienes que comenzar de nuevo a perfeccionar la propia alma amar, desear a Quien no se ha amado suficiente en la tierra. Es por que la liberación de las ánimas a veces se hace esperar tanto tiempo. Otra vez el buen Dios me ha hecho una gran gracia permitiéndome poder pedir oraciones. Cosa que no merezco; sin esta divina autorización, permaneceré aquí, como la mayor parte, años y años!
¿Los Religiosos y los otros de una misma familia tienen relaciones entre ellos? R… En el Purgatorio, como en el Cielo, lo Religiosos de la misma familia no siempre están juntos; las ánimas no merecen todas la misma pena ni la misma recompensa. Aunque sí se reconocen en el Purgatorio. Si pueden también, cuando el buen Dios lo permite, tener relaciones mutuas.
¿Se puede recibir una oración, un pensamiento de parte de un amigo difunto y hacerle conocer el recuerdo que se guarda de él? R… Se pueden hacer llegar aquí los recuerdos de la tierra, pero no es muy útil, porque, como ya te lo he dicho, las ánimas del Purgatorio saben y conocen las personas que se interesan por ellas en la tierra. A veces Dios permite también que se pueda recibir una oración, una advertencia, un consejo… Así, lo que te he dicho tantas veces respecto de parte del buen Dios. Todas las comisiones que tantas veces me has dado para el otro mundo siempre las he ejecutado; pero todas están subordinadas a la voluntad divina.
¿Las culpas de algunos son conocidas en el Purgatorio, como lo serán en el juicio final? R… En el Purgatorio, generalmente no conocemos las culpas de los otros, excepto sin embargo cuando el buen Dios lo permite respecto de ciertas ánimas, por sus designios; más es pequeño el número de aquellos hacia los cuales Él actúa de tal modo.
¿Tú tienes del buen Dios un conocimiento más perfecto que el nuestro? R… Ah, que pregunta!. Pero ciertamente, nosotros lo conocemos mucho mejor y le amamos mucho más.! Ay de mí! Precisamente esa es la causa de nuestro mayor tormento aquí. En la tierra se ignora qué cosa es el buen Dios. Se hace una idea según la propia visión estrecha,; pero nosotros, al dejar nuestra envoltura de barro, entonces nada más obstaculiza la libertad de nuestra alma, Oh solamente ahora hemos conocido a Dios, su bondad, su misericordia, su amor!. Después de esta visión tan clara, esta necesidad tan grande de unión (con Él), el alma tiende siempre hacia Dios, esta es su vida y, siempre se echa hacia atrás, porque no es suficientemente pura, ese es nuestro sufrimiento: el más duro, el más cruel Oh!. Si fuese concedido regresar a la tierra, después de haber conocido al buen Dios, qué vida llevaríamos!. Pero, llorar es inútil… y no obstante en la tierra no se piensa ni un instante en esto, se vive ciego. La eternidad no es tenida en cuenta. La tierra, que no es más que un lugar de tránsito y que acoge solamente al cuerpo, el cual a su vez, se convierte en tierra también el, es el único objeto hacia el que tienden casi todos los deseos, y en el Cielo no se piensa. ¡Y Jesús y su amor son olvidados!
En el Purgatorio, ¿las ánimas se consuelan recíprocamente con el amor del buen Dios o bien alguna está completamente apartada en su dolor? R… En el Purgatorio, nuestro único consuelo, nuestra única esperanza es Dios sólo. En la tierra, el buen Dios permite que a veces en las propias penas del cuerpo y del espíritu se pueda ser consolado por un corazón amigo; y para otros, si en este corazón falta el amor de Jesús, las consolaciones son ineficaces, pero aquí las ánimas están perdidas, abismadas en la voluntad divina, y sólo Dios puede mitigar su dolor. Todas las ánimas son atormentadas, algunas según la propia culpabilidad, pero todas padecen un dolor común que sobrepasa cualquier otro: la ausencia de Jesús que es nuestro elemento, nuestra vida, todo lo nuestro. Y nosotros, estamos separadas por culpa propia.
Después de una acción, no debes perder el tiempo en ver atrás para considerar si has actuado bien o no. Ciertamente es necesario que cada día examines tus acciones a fin de hacerlas mejor, pero esto no debe hacerte perder la tranquilidad del alma. El buen Dios ama las almas sencillas. Siempre tienes que andar con Él con una gran voluntad, siempre dispuesta a sacrificarte y a complacerlo. Debes actuar con Jesús como el niño con su mamá, confiándote a su bondad, abandonando todas tus preocupaciones espirituales y corporales en sus divinas manos; de aquí en adelante buscar complacerlo en todo, sin ocuparse de otras cosas.
El buen Dios no considera tanto las grandes acciones, los actos heroicos, cuánto una acción sencilla, un pequeño sacrificio, si estas cosas se hacen por amor. A la vez también un pequeño sacrificio, no conocido sino sólo por Dios y por el alma, será mas meritorio que uno grande alabado. Tienes que ser muy interior, y no retener para ti nada de las alabanzas que te tributen.
El buen Dios busca las almas vacías de sí mismas para llenarlas de su amor. Él tiene pocas. El amor propio no deja ningún puesto para Jesús. No dejes escapar ninguna ocasión para mortificarte, interiormente sobre todo. Jesús tiene algunas gracias que darte durante la Cuaresma; prepárate con un aumento de fervor y sobre todo de amor. Ama sobre todas las cosas a Jesús. Ay de mí!. En el mundo Él se tan poco amado y tan ultrajado.
Tú no comprenderás nunca suficientemente la bondad del buen Dios. Si se tuviera cuidado de reflexionar alguna vez, esto sería suficiente para llegar a ser santo, pero en el mundo no se conoce suficientemente la misericordiosa bondad del Corazón de Jesús. Alguno la mide según el propio modo de ver, y este modo es defectuoso. Por consiguiente se reza mal, Sí pocos saben rezar como Jesús querría. Falta la confianza, y sin embargo Jesús nos escucha proporcionalmente al ardor de nuestros deseos y a la grandeza de nuestro amor. Por eso con frecuencia las gracias que se piden no son concedidas.
Para ser feliz en la religión, tienes que ser sorda, ciega y muda, es decir que tienes que oír no pocas cosas que se podrían repetir, pero con frecuencia es mejor conservarlas para sí. No te arrepientas nunca de haber callado. También estás obligada a ver y a sentir, (pero conviene comportarse) como si no hubieses visto ni entendido nada. Oh!. Si supieses qué poca cosa son todas estas naderías, de las que se hace gran caso!. El demonio se sirve de estos pequeños ardides para detener un alma y obstaculizar todo el bien al que ella era llamada a hacer. No te dejes enredar de él. Ten un corazón grande que pase por alto estas pequeñas miserias sin hacer caso. Jesús debe ser para ti suficiente atractivo, sin que te detenga nada fuera de Él. Considera todo como venido de su bondad; sea que Él aflija, sea que consuele, es su amor el que ordena todo para bien de sus amigos,
NO TE DESANIMES NUNCA, así suceda cualquier cosa. Si Jesús quisiera, podría hacerte alcanzar la cima de la perfección, a quien quiere que la alcance, en pocas horas, en un parpadear de ojos; pero no!. Él prefiere ver vuestro esfuerzo y desea que conozcas y veas por ti misma que áspero y escabroso es el camino de la perfección. Sé muy generosa. Jesús te ha concedido y te concederá más gracias que a tantos otros; pero, a cambio Él espera encontrar en ti un alma de sacrificio, toda dedicada a Él. Él pide de ti sobre todo mucho amor, y cuando hayas así luchado contra ti misma, contra las malas tendencias, cuando hayas actuado con gran espíritu de fe, y bien. Entonces la fe cederá lugar a la realidad; pero primero debes actuar como si Jesús estuviera siempre presente ante ti y esto debe ser para ti cosa natural, aun siendo sobrenatural.
Los predicadores y los directores espirituales no hacen el bien a las almas más que en proporción a su unión con Jesús, es decir a su espíritu de oración y a la vigilancia que usan para conservar sereno su interior, en tener siempre los ojos del alma fijos en Jesús, dispuestos a hacer y a sacrificar todo por la salvación de las personas a ellos confiadas.
¿Las promesas hechas a los que recitan la corona de San Miguel son verdaderas? R… Las promesas son reales; solamente que no tienen que creer que las personas, que la recitan mecánicamente y sin preocuparse de su perfección, son inmediatamente liberadas del Purgatorio. Es falso. También san Miguel hace más de lo que promete, pero no lleva así tan pronto del lugar de expiación a aquellos que deben cumplir la pena de un Purgatorio largo. Es cierto que en recuerdo de su devoción al Santo Arcángel sus penas son abreviadas; pero en cuanto a quedar en plena libertad, esto pues no!. Yo que la recitaba puedo servirte de ejemplo. La liberación inmediata tiene lugar solo para las personas que han trabajado con coraje en su perfección y que tienen poco que expiar en el Purgatorio.
Francia es muy pecadora; desgraciadamente ella no está sola. En este momento no hay un solo reino cristiano que no busque abiertamente o en lo oculto sacar al buen Dios de su propio seno. Están todas las sociedades secretas con el diablo, su jefe, que mete así cada cosa en desorden y fomenta las maquinaciones de tales reinos. Esta es la hora del príncipe de las tinieblas, pero habrá un bello hecho para todo cuanto son ellos: Dios les hará ver que Él es el Señor y no ellos. Quizá no con dulzura Él los hará sentir su poder; para otros, también con los castigos que impone, Jesús es misericordioso.
Por concesión del buen Dios, en el Purgatorio nosotros sabemos lo que sucede en este momento en la tierra, a fin de que recemos por las grandes necesidades presentes, pero sólo nuestra oración no basta. Si Jesús encontrara algunas almas de buena voluntad que quisieran compensar como conviene, movería a compasión la majestad de Él, su bondad divina ultrajada, eso agradaría su Corazón ofendido por tanta amargura, y podría conmover su misericordia, que sólo puede perdonar al que se humilla. Dile esto a la Madre Superiora.
San Miguel intervendrá en la lucha que debe sostener la Iglesia. El es el jefe de esta Iglesia tan perseguida, pero no será pronto anonadada, como piensan los malvados. Él es igualmente, el Protector especial de Francia, el cual la ayudará a tomar de nuevo el puesto de Hija primogénita de la Iglesia, porque, no obstante todos los pecados que se cometen en Francia, hay en ella también muchos buenos, hay almas de gran dedicación. - ¿Cuándo intervendrá San Miguel? R… No lo sé!. Hay que rezar mucho por esta intención, invocar al Arcángel, recordándole su título, y suplicarle que interceda ante Quien, en cuyo Corazón el tiene tan gran poder. La Santa Virgen no se ha olvidado Francia es su Reino privilegiado sobre todos; Ella la salvará. Es bueno recomendar a todos el Rosario y la corona; esta es la oración más eficaz en la presente necesidad.
El voto heroico (Yo, [decir el nombre], cedo en sufragio de las benditas ánimas del Purgatorio todo el fruto satisfactorio de todas cuantas obras hiciere en toda mi vida, y de los sufragios que por mí se hicieren después de mi muerte. Y para mayor acierto, pongo todo este fruto satisfactorio en manos de la Santísima Virgen Carmelitana, para que ella lo distribuya según su voluntad.”) es una agradabilísima al buen Dios, de gran ayuda para las ánimas del Purgatorio y muy provechoso para las almas generosas que quieran hacerlo. Además, cediendo así una parte de sus méritos, en vez de perderlos, ellas lo ganan.
En cuanto a las indulgencias plenarias, puedo decirte que pocas, muy pocas son las personas que la aprovechan enteramente. Se necesita una tan gran disposición de corazón y de voluntad que es raro, más raro de lo que se piensa, debe haber toda la disposición requerida para obtener así la remisión total de los propios pecados. En el Purgatorio, recibimos las indulgencias, que se nos aplican, sólo a modo de sufragio y como el buen Dios lo permite, según nuestra disposición. Es cierto que no tenemos más afición al pecado, pero nosotros no estamos bajo el reino en misericordia, sino más bien bajo el de la justicia divina; por tanto, recibimos sólo aquello que el buen Dios quiere que nos sea aplicado. Cuándo el alma está próxima al fin de todos sus deseos, es decir próxima al Cielo, ella puede ser liberada y ser admitida en el gozo eterno por la eficacia de una indulgencia plenaria bien adquirida o aunque adquirida a medias según su intención; pero en cuanto a las otras almas no es así. Durante su vida, con frecuencia ellas han despreciado o, si no, han hecho poco caso de las indulgencias que el buen Dios, siempre justo, da según las propias obras. Ellas pueden aprovechar algo según la divina voluntad, pero raramente la indulgencia en su integridad.
Trabaja sin descanso y con todas las fuerzas en tu perfección. Cuando lo quieras, tendrás suficiente firmeza de carácter para superar todas las dificultades que obstaculizan tu unión con Jesús, a fin de llegar allá donde Él quiere. Tu vida será un continuo martirio. Cuesta el negarse en cada instante, es un martirio continuo; pero, en tal martirio, experimentamos, y no es de menos, el más dulce gozo. El alma sufre, pero por quien se sufre, en cada sacrificio, en cada renuncia, le concede una gracia que le anima a caminar siempre adelante, a dar todo de si misma. Ninguna cosa deleita tanto a Jesús, que ver un alma que, no obstante todos los obstáculos que encuentra en su camino, se esfuerza por sacrificarse siempre más por su gloria y por su amor.
Tú estás adolorida al ver que el buen Dios es insultado en París, pero los que así actúan, no saben lo que hacen y, no obstante su bestialidad, Jesús es más ofendido por los pecados que cometen las almas que están consagradas a Él o deberían estarlo, más que de las sangrientas injurias de los que no son sus amigos.
Jesús quiere que lo ames con el amor de un niño, es decir con la ternura de un niño que busca complacer a sus amados padres, y al contrario eres tan fría respecto a Jesús. Con todo no es esto lo que Él espera de ti, Él que tanto te ama!
.Cuántos actos inútiles, cuántas jornadas enteramente nulas, sin amor por Jesús, sin pureza de intención; y todo esto es perdido, porque no será tomado en cuenta para el Cielo
Tú no diriges la pureza de intención como el buen Dios quiere. Así en vez de ofrecer de modo vago tus acciones, podrías hacerlo con más fruto, determinando mejor tu intención. Por ejemplo, al tomar el alimento, di: “Jesús mío, nutre mi alma con tu santa gracia, como ahora yo nutro mi cuerpo”; cuando des clase: “Jesús mío, instruye mi alma, como instruyo a mis alumnos”; al lavarte la cara, las manos: “Jesús mío, purifica mi alma, como yo lo hago por mi cuerpo” y similarmente por cada una de tus buenas acciones. Habitúate a hablar a Jesús de corazón siempre: que Él sea el impulso de todo lo que haces o dices… ¿me entiendes?
Nuca debes excusarte. Qué puede pasarte al ser creída culpable cuando no lo eres?. Y si reconoces haber faltado, humíllate y cállate. No te excuses ni siquiera mentalmente.
Sólo las acciones hechas con gran amor, bajo la mirada de Dios, para cumplir su santa voluntad, tendrá recompensa inmediata en el Cielo, sin pasar por el Purgatorio. Qué ceguera al respecto hay en el mundo!
Por qué he experimentado una conmoción tan fuerte al oír la primera palabra del Rev. Padre? R… Esto era ya un principio de las gracias que debías recibir durante este retiro. Hay entre las almas una cierta atracción, de la que no se toma en cuenta en la tierra. El buen Dios ha hecho el alma de tu Padre y la tuya la una para la otra: de aquí, esa impresión involuntaria que has experimentado al escucharlo y que quizás experimentarás también en el futuro. Ruega mucho por el Padre que Jesús te regala a fin de ayudarte a levantar tu espíritu hacia Él. Él necesita de gracias más fuetes, más grandes que otros, para no desanimarse nunca.
La cruz, la gran cruz, la que te desgarra el corazón es la herencia para los amigos de buen Dios. El día pasado te lamentabas con Jesús por haberte enviado no pocas penas este año!. Es verdadero por que encuentras tal cruz tan pesada?. Porque no amas suficiente!. Oh tú no has terminado con las cruces. Lo que has tenido hasta aquí es sólo el preludio de lo que te espera. No te he dicho quizás que sufrirás siempre en cuanto al cuerpo y en cuanto al espíritu y con frecuencia en cuanto al uno y en cuanto al otro juntos?. No se da la santidad sin sufrimientos!. Pero cuando dejes actuar libremente la gracia en ti, cuando Jesús posea tu voluntad y lo hagas dueño absoluto, la cruz, por muy pesada que sea no pesará más. El amor absorberá todo. Desde ahora sufrirás y sufrirás mucho, porque no es en un instante que el alma llega a desvincularse de cada cosa para no actuar más que por el puro amor. Jesús ve con complacencia tu esfuerzo. Oh!. Si se lo conociera mejor en la tierra!. Al contrario, se lo olvida!. Tú al menos, ámalo!. Compénsalo!. Que vuestro esfuerzo vaya siempre creciendo , a fin de complacerlo. Trabaja sin descanso para llegar pronto (y ser ) lo que él quiere ver!
Qué renuncia exige Jesús de un alma que Él quiere toda suya!. Se cree que se ama, se imagina ser sin más una Santa por el hecho que así se siente, así paree, un poco de más amor sensible que de ordinario, pero toda esta sensibilidad natural no es nada. Se necesita que el alma se eleve, se separe poco a poco de todo lo que la rodea y sobre todo de sí misma, de su amor propio, de sus pasiones a fin de llegar a la divina unión divina y Jesús sólo sobre todo lo que cuesta a la naturaleza llegar allá!. Se necesita hacer más de un sacrificio, se necesita que el corazón se rompa para sacar todo amor humano; esto es difícil!. Qué pocas son las almas que comprenden tales cosas!. Tú que las comprendes un poco por una gran misericordia de Jesús, tú a quien Él ama tanto, encamínate animosamente por esta senda de abnegación y de muerte a ti misma. Él espera también una dedicación a toda prueba, y sobre todo mucho amor. Necesitas que tu espíritu, tu corazón se pierda en Él, que trabajes únicamente por complacerlo. Tienes que elevarte sobre la tierra y sobre todo lo que te rodea para abismarte en su santa voluntad. Debes llegar a no perderlo nunca de vista, ni siquiera un minuto. No creas por esto que estás atada al punto de no poder atender tus obligaciones!. No, (más bien) verás poco a poco que es todo lo contrario y que el alma más unida a Jesús será también la más exacta en el cumplimiento de todos sus deberes; es verdad que a quien lo ama, actúa por ella. Él no es más por así decirlo, que uno con ella. Piensa si estás bien dirigida y ayudada en lo que debes hacer!. Qué bien puede hacer a su alrededor un alma interior; no hay nada que ella no haga; todo que es hecho de otra manera es inútil. El alma unida a Jesús manda en su Corazón, es la dueña, Él no le niega nada. Habría tantas cosas que decirte al respecto, pero no me comprenderás. Tienes que esperar el momento querido por Dios. Si quieres, no tardarás en lograrlo. Jesús tiene gran deseo de unirse totalmente a ti. Pero no puedes todavía comprenderlo en este momento. Sé muy vigilante sobre ti misma; es tan bueno amar a Jesús; es tan consolador pasar inmediatamente, sin transición, de la unión íntima de la tierra a la unión todavía más íntima del Cielo. Reflexiona sobre todo lo que te he dicho. Una sola de tus acciones ofrecida por mi alivio, con pureza de intención, cuando estás muy unida a Jesús, me consuela más que muchas oraciones vocales. Entre más rápido te perfecciones, más rápido igualmente vendrá mi liberación.
.Di más veces al día:”Oh Dios mío, cumple sobre mí tus designios y concédeme no interponer ningún obstáculo con mi conducta. Jesús mío, quiero lo que Tú quieras, porque Tú lo quieres, como lo quieras y en tanto cuanto lo quieras!”..
DOMINGO 3 DE OCTUBRE.- Oh si te fuese dado comprender cómo Jesús es tratado con indiferencia y desprecio en la tierra, no sólo por el común de la gente, como es insultado, escarnecido, puesto en ridículo, también por aquellos que deberían amarlo!. Así la indiferencia se halla en la Comunidad, entre los Religiosos y las Religiosas, su pueblo elegido; allá donde Él debería ser tratado como Amigo, como Padre, como Esposo, en el presente no se le considera más que como un extraño. Se encuentra también, esta indiferencia, entre el clero. Al presente más que nunca, Jesús es tratado por los sacerdotes de igual a igual. Ellos que deberían temblar, pensando en la majestuosa misión a ellos confiada, lo más frecuente es el cumplimiento con frialdad, con tedio!. Cuántos hay si poseen espíritu interior?. Su número es pequeño. Aquí, en el Purgatorio, los sacerdotes que expían su indiferencia y su vida sin amor son numerosos. Su negligencia culpable debe ser expiada mediante el fuego y la tortura de varias clases. Juzga de todo esto que el buen Dios, tan bueno, tan amable con sus criaturas, no encuentra quien lo ame y lo compense. Ay de mí!, Qué pocos hay!. Ese es el gran sufrimiento del Corazón de Jesús: la ingratitud entre los suyos; sin embargo su Sagrado Corazón está todo lleno, todo rebosante de amor y Él no busca más que entregarlo. Jesús quisiera hallar almas muertas a sí mismas; derramar en ellos su amor a torrentes, más de lo que no ha hecho todavía por ningún otro aquí. Oh! Qué pocos son, por consiguiente, los que comprenden en la tierra a Jesús, su misericordia, su amor!. Se busca conocer y profundizar en todo, excepto en lo que hace la verdadera felicidad!. Qué tristeza!.
Nunca debes disgustarte, ni exterior, ni interiormente. Haz lo posible por evitar cualquier contrariedad. Si, no obstante eso sucede, por descortesía o por malicia, supongo, no se hace lo que se debería, permanece en calma; una vez cometida la falla, en el momento que no hay remedio para qué espantarse? Habría así dos fallas en lugar de una.
14 OCTUBRE.- Durante mi acción de gracias. La más pequeña infidelidad de parte tuya, el más pequeño olvido, la mínima indiferencia por Jesús, es muy sentida por Él, y causa mayor dolor a su corazón tan bueno, tan amante, que una injuria de parte de un enemigo. Vigílate siempre con gran diligencia sobre ti misma: no te perdones nada. Que pueda venir Jesús a reposar con gozo en tu corazón, a fin de que lo compenses de todas las amarguras, que el mundo le da. Actúa con Él como con el mejor de los padres, como con el más afectuoso de los esposos. Consuélalo, repara con tu amor, con tu ternura, las injurias que recibe cada día. Debes hacer tuyos los intereses de su gloria con gran corazón. Olvídate de ti misma delante de Él y cree que haciéndolo así, tus propios intereses vendrán a ser suyos y Él hará por ti mucho más que si te ocupases de ti misma.
16 OCTUBRE.- Una persona hace un bello acto con las almas que le son confiadas, corregirlas, preocuparse por infundir en ellas un poco más de piedad: no tendrá éxito más proporcionalmente a su interioridad. Sólo el que más de su piedad vierta de su corazón; en el caso contrario, si ella no es como debe ser, si no está unidad a Jesús, su palabra llegará a la oreja, pero no al corazón, y su esfuerzo no será bendecido. Considera si es buena cosa estar unida a Jesús… ¿Sí, no es verdad?... Y está en esto solamente la verdadera felicidad en la tierra.
NOVIEMBRE 1880. – Cuando tengas que corregir a una persona que ha faltado levemente o aún gravemente, hazlo con mucha dulzura, con firmeza a veces, cuando la falta lo exige, pero con pocas palabras y nunca por pasión, porque el reproche hecho de tal modo daña al alma del que lo hace y del que lo recibe. Al corregir una jovencita evita todo, por ejemplo, echarle en cara las faltas pasadas. Esto es un defecto bastante común y que disgusta al buen Dios. Los que actúan de tal modo cometen un pecado. ¿Quién les ha dicho a hechos que lo que ellos reprueban no está ya perdonado?. ¿Por qué motivo volver a lo mismo?. El buen Dios no ha dado igual ejemplo. Continuamente se debe humillar de las propias culpas y recordarlas incesantemente delante de Nuestro Señor, con dolor de corazón, pero no tienes nunca que regresar al pasado de nadie. Un alma cristiana y, con mayor razón, un alma religiosa, si quiere complacer a Nuestro Señor, actuará respecto al prójimo como desea que Jesús actúe con ella. Guarda bien esto, y cuando llegue la ocasión, ponlo en práctica fielmente
No permitas nuca que te atrapen excesivamente los deberes, no las cosas y las preocupaciones de la vida, tanto que tu alma pierda la libertad y le impidan unirse en cada instante a Jesús, y poder conocer y cumplir siempre su voluntad. Si sufres, acepta el sufrimiento con resignación porque es permitido por Jesús, el cual del mal que deja hacer, saca el más grade bien. Camina con toda sencillez al pie del tabernáculo y allí, confía a Jesús los pesos de tu corazón, lo que a veces te parece muy pesado de llevar: su corazón aligerará todo. Al contrario, si gozas con aquellos gozos sobre todo que se experimentan en raros intervalos en servicio del buen Dios, acéptalos con humildad y compunción, y piensa que la tierra no es la morada de reposo, sino un lugar de exilio, de fatiga y de sufrimiento de muchas clases!.
Estando todavía en la tierra, no puedes comprender lo que el buen Dios exige de un ánima que expía sus culpas en le Purgatorio. Tú crees que muchas plegarias, por otra parte bien hechas, pondrán un ánima así de rápido en posesión de la felicidad eterna!. No es así. ¿Quién puede escrutar los juicios del buen Dios?.¿Quién puede comprender la pureza Él exige de un ánima, antes de admitirla en la participación de su eterna felicidad? Oh, si se supiera, si se reflexionara en todo esto mientras se está en la tierra, qué vida se llevaría!. Revisa seriamente cuántos pecados veniales comete al día una persona negligente, poco solícita de su salvación, toda dedicada a las cosas de la tierra… ¿Cuántos minutos consagra al buen Dios? Lo piensa al menos con atenta consideración? Y bien, esos 365 días iguales en un año… y si son muchos años semejantes, tal persona muere con el alma cargada de una multitud de pecados veniales no perdonados, porque ella no ha hecho caso. Apenas, apenas tiene el alma así agobiada un pequeño indicio de amor, cuando viene a rendir cuentas de su vida a Quien se la pide. Por eso esta vida casi nula, es que tiene que comenzar la expiación, vida sin amor de Dios, sin pureza de intención. El alma debe vivir por Dios, no ha vivido por Él; tiene por tanto, que recomenzar su vida y esto entre sufrimientos inauditos!. En la tierra ellas no han aprovechado la misericordia divina. Era esclava de su cuerpo; una vez en el lugar de purificación, debe satisfacer hasta el último céntimo y adquirir su primer esplendor, esto en cuanto a las almas indiferentes de su salvación, pero en cuanto a las aún más pecadoras, es totalmente otra cosa. Ama mucho al buen Dios para no ser obligada a venir aquí a adquirir su amor mediante los sufrimientos sin méritos. Los sufrimientos en la tierra, las penas son meritorias, no las dejes escapar: sobre todo ama!. El amor cubre muchos pecados y también los evita porque no se quiere provocar disgustos a Quien se ama; por eso el alma que verdaderamente a Jesús está continuamente en guardia y evita todo eso que podría ofender su mirada divina.
1881.- Los sufrimientos físicos y morales son la herencia de los amigos de Jesús hasta que estén en la tierra. Cuanto más Jesús ama a un alma, más le hace aumento de parte de los dolores que Él ha sufrido por nuestro amor. Felices las almas así privilegiadas!. Cuántos méritos pueden adquirir ellas!. Y este es el camino más corto para llegar al Cielo. No tengas, sin embargo, miedo al sufrimiento; al contrario, ámalos, porque te acercan más al Que amas. ¿No te he dicho quizás un día que el amor transformará en dulce lo que ahora te parece muy amargo, por el hecho de que no amas suficiente?
El medio infalible para llegar pronto a una unión íntima con Jesús es el amor, pero el amor unido al sufrimiento. Hasta que tengas no pocas cruces, entonces no le amarás todavía como Jesús quiere. Si supieras cuánto bien hace al alma el sufrimiento!. Los padecimientos son la más dulce caricia que el Esposo divino puede hacer a lo que Él quiere unir a sí íntimamente. El les envía, a estas almas privilegiadas, sufrimientos sobre sufrimientos, penas sobre penas, a fin de desasirlas de todo lo que las rodea. Entonces pueden hablarle al corazón. ¿Qué sucede durante aquellos divinos coloquios? Si quieres lo sabrás. Jesús tiene detenidas las gracias que derramará a torrentes sobre ti, cuanto te vea preparada, como Él desea, y capaz de recibirlas
Jesús quiere que trabajes únicamente por Él, que hagas converger todas tus acciones a su gloria, que lo tomes como el confidente de todos tus gozos y de todas tus penas, que no hagas ninguna cosa, por pequeña que sea, sin pedirle consejos y luces, que, en recompensa de todo lo que hagas no quieras más que a Él solo. Estás empeñada ya desde hace muchos años!. “Jesús mío, dile entonces, que yo no reciba nunca ningún testimonio de reconocimiento en la tierra por el poco bien que he realizado!. Tú sólo me bastas” . ¿Qué piensas de esta petición?. ¿Está bien hacerla? Jesús no se deja vencer en generosidad, verás. Igualmente piensa que no tanto tus oraciones me llevarán a las eternas moradas, cuanto tus acciones perfectas, tu unión íntima con Jesús. Cree que Él tiene grandes designios sobre tu alma enviándome a ti de este modo; se puede decir a lo que a eso se refiere!... Grandes es el amor de Jesús por ti!. Cuánta delicadeza, cuánta preocupación tiene Él respecto a ti. Qué no lo desanime tu indiferencia!. A veces, cuando eres fría, olvidas los cuidados de un Dios tan bueno!. Pídele perdón de todas estas faltas y procede con Él como un hijito procedería con el mejor de los padres. No tengas miedo de fastidiarlo. Me complace ver la fe en tu corazón. Busca siempre agradarlo, desde el primer despertar hasta la noche, sin escuchar nunca los impulsos de tu naturaleza.
Las almas que llegan a la perfección, que Jesús pide de ellas, son dueñas de su corazón: Él no les niega nada. Cuando hayas llegado allí, Jesús y tú serán una sola cosa, Tendrás los mismos sentimientos, los mismos pensamientos, los mismos deseos.
Por amor de Jesús, ama a todas las personas que te rodean y aquellas con quienes te relacionas. No tengas temor de gastarte en gentileza, o raciones, abnegación, preocupaciones por su cuidado. Cuanto más un alma ama a Jesús, más ama ella a sus semejantes.
Tú sabes que Jesús te ama, aunque estás lejos del estado en el que Él quiere ver tu alma. El sabe, este querido Amigo, que haría falta un milagro, para alcanzar este estado perfecto que Él exige de ciertas almas, y tal milagro, no quiere hacerlo. Tienes que salir poco a poco del sendero, a veces tan áspero de la naturaleza. Para alcanza la meta que Jesús quiere que alcances, es necesario que estés muerta totalmente a ti misma, que no tengas más ni voluntad, ni amor propio. Todavía no has llegado. Así cuando se te acusa sin razón, cuando se te atribuyen intenciones que no has tenido (sabes bien a que cosa quiero referirme), y bien, no debes turbarte por tales cosas. El buen Dios permite todo esto, a fin de darte modo de renunciar a ti misma y de adherirte únicamente a Él. Él quiere que llegues al punto en que nada turbe en ti la calma interior: penas, gozos, contrariedades, todo pasa indiferentemente. Sólo Él entiende bien, quiere dominar todas las potencias de tu alma, satisfacer todos tus deseos, aquietar plenamente tu corazón y ser para ti todo en todo; y no es esto, créelo, la obra de un día.
En ciertos casos es mejor ceder que dominar. Te sugiero un modo de proceder que Jesús quiere que aprendas. Antes de dar una advertencia, antes de hacer un reproche merecido por una alumna o por cualquier otra persona, recógete un segundo; desde allí, colócate en el lugar del que quieres dirigir y procede en su atención como quisieras que se hiciera contigo en igual ocasión. Entonces Jesús estará contento.
Emplea bien cada uno de tus instantes. Cualquiera de ellos puede hacerte merecer el Paraíso y evitar el Purgatorio. Cada una de tus acciones, realizadas bajo la mirada de Jesús, te dará un grado de gloria más para el Cielo y, al mismo tiempo, un grado de amor por Jesús igualmente más grande. Cada uno de tales actos de vida perfecta forma una cadena de amor que liga al alma siempre más a Quien ella ama. Cuando es formado el último anillo, entonces Jesús rompe las débiles ligaduras que detienen el alma llena de méritos todavía en el cuerpo al que estaba unida en la tierra. Así libera, Él la une a sí todavía más estrechamente y por siempre a sí aunque más estrechamente y para siempre en la bendita eternidad. Comprenderás (también) que una vida, de los que cada instante es por Jesús, es placentera, no obstante las amarguras pasajeras de que pueden estar sembradas.
Al principio de este año, toma como práctica no proferir ninguna palabra inútil. No expreses tu parecer en presencia de cualquiera, excepto que estés obligada; también en cuanto a las cosas útiles, habla poco… Así también, no levantes nunca los ojos por curiosidad. Que cada mañana Jesús sea tu primera mirada, el primer pensamiento, la primera palabra, y sea esta una palabra de arrepentimiento y de amor.!
Al pie del tabernáculo, coloca tu corazón en el de Jesús para toda la jornada y conversa con Él hasta la noche. En la noche, lamenta tus faltas de nuevo a sus pies, dale gracias por los favores… Tú sabes lo que te he dicho al respecto.
Sé muy fiel a estas prácticas, Jesús desea de ti una gran pureza de intención, un amor sin límites. No te perdones nada. Cuanto más un alma se sacrifica, es más feliz. Amor con amor se paga, es verdad, pero se paga otras veces con el arrepentimiento, la renuncia y el darse a sí. Sacrifícate, siempre, y dónate para siempre.
El sufrimiento precede siempre al amor… Hay un grado de amor que sólo los que tienen mucho sufrimiento lo alcanzan. Intento referirme sobre todo a los sufrimientos morales.
El más grande sufrimiento que puede experimentar un alma que ama verdaderamente a Jesús es el de no amarlo cuanto ella desea.
Hay pocos verdaderos amigos en la tierra!: Con frecuencia se ama por capricho, por interés. Una leve contrariedad, una palabra, una falta de cuidado a veces desune amigos que parecían inseparables. Esto es, porque Dios no posee bastante bien su corazón; en verdad, sólo el corazón en que sobreabunda el amor de Jesús, puede dar de su plenitud a los amigos. Cada amistad, no fundada de tal modo en Dios, es falsa, no es durable. Pero cuando Jesús posee un corazón, este corazón puede amar y hacer bien a los amigos, porque está en eso la fuente de la amistad pura y sin confusión. Esto es un pequeño reflejo de la amistad del Cielo. Todo el resto es afecto natural y nada más. Ten siempre la mirada más allá de la tierra. No busques nunca la estima ni la amistad de nadie. Sólo Jesús es tuyo y te quiere igualmente tuya para siempre. No sería demasiado ser para Él con todo el corazón. Ama… pero a Él solamente…
Sé muy generosa; dale en todo la primacía a Jesús. Con frecuencia piensa en esto: si quieres que tus acciones sean agradables a Jesús, necesitas que en cada una de ellas haya siempre un pequeño sacrificio, cualquier cosa que cueste; si esto no se da el mérito. No es difícil, sobre todo para ti, dar a Jesús tal satisfacción. Por tanto, no creas más que cuando una cosa te cuesta mucho, no hay en ella algún mérito, todo lo contrario: con tal que lo sepa sólo Jesús y tú. Pregunta cada noche si el buen Dios está contento de ti y te lo dirá.
Aprende a respetar la Regla y a los sacerdotes. Los que la toman con los Ministros de Jesucristo, lo hieren en la pupila del ojo. Ay!, Tres veces ay por aquellos y aquellas que así actúan.
En la tierra Jesús crucifica más el alma que más ama, pero la cruz enviada por Dios tiene siempre la dulzura unida a la amargura. No es lo mismo con la cruz que se tiene por propia culpa: esta contiene sólo amargura.
Cuando el buen Dios tiene designios particulares sobre un alma, cuando no la quiere del común de los hombres, le da un ánimo grande, un corazón generoso, un recto juicio, un buen carácter, una mente equilibrada. Cuando no encuentres estas cualidades en una persona, (sabe que) el buen Dios no desea de ella nada particular.
Jesús no manifiesta todo en el trato con un alma, sino lo que de ella exige; Ella no se queda asustada. Pero le revela sus secretos y la hace partícipe de su cruz y poco a poco y así es que su gracia la hace más fuerte
Cuando te sea posible, pasa por la Iglesia, haz una visita a tu Jesús y allí derrama delante de Él tu corazón. Manifiéstale tus penas, tus alegrías, tus sufrimientos, en fin todo. Háblale como se habla a un amigo afectuoso, aun padre, a un esposo. Dile todas tus ternuras por Él, y, cuando no puedas ir a la Iglesia, háblale en tu corazón. De cuando en cuando durante el día déjate penetrar por algún instante de su santa presencia, recógete delante de su Majestad, reconoce tu miseria, pero también su fineza, y dale gracias con gran amor. Todo el día puedes hablarle a tu Jesús corazón a corazón; Él desea esto y lo espera de ti desde hace tanto tiempo.
Haz todos los ejercicios de piedad bajo la mirada de Jesús con gran amor. Se hace el bien a las almas sólo en proporción a la propia unión con Dios. El buen Dios busca almas que reparen los ultrajes que recibe, que lo amen y lo hagan amar. Él te quiere del número de estas.
En un momento dado Dios descubre las trampas y destruye los planes de los que no buscan únicamente su gloria.
Jesús antes de concederle a un alma una unión íntima con Él, la purifica mediante la prueba, cuanto más grandes son sus designios sobre tal alma, más grande igualmente es la prueba.
Las penas y los sufrimientos del corazón son más dolorosas que aquellas del cuerpo. Pero para un alma que ama a Jesús, el dolor más grande es el de causárselo a Él cada día con los propios pecado y la propia ingratitud!.
El buen Dios permite que sufras en cuanto al cuerpo y en cuanto al espíritu, a fin de que, muerta a ti misma, Él pueda cumplir sobre ti sus grandes designios, y a fin de que por tu propia experiencia conozcas el arte de perfeccionar a los otros.
Par fijar tu espíritu en la presencia de Dios, toma cada día una de las catorce Estaciones de Nuestro Señor en su Pasión, la cual pensarás más. A Jesús le agrada que tengamos en la mente todos los sufrimientos que Él padeció por nosotros. Los días de Fiesta, toma para reflexionar, uno de los misterios gloriosos: La Resurrección, la Ascensión. Con frecuencia piensa también en la Eucaristía, en la vida escondida de Jesús en el tabernáculo. Allí sobre todo verás su amor. Quedarse así solo, sin alguno que lo adore en la mayor parte de las iglesias del mundo!. Esperando en vano que alguno venga a decirle: “Te amo”!
El buen Dios quiere a su servicio almas generosas que no tengan ningún pensamiento de ellas mismas, que pongan toda su aplicación, toda la buena voluntad en hacerlo amar y servir a expensas de sus propios intereses.
Las gracias del buen Dios son dones. Los concede a quien le agrada. ¿Quién tiene el derecho de dictar leyes al divino Señor? Recíbelas, por tanto, humildemente las gracias particulares que Jesús te da, pero, al mismo tiempo, con humildad, sin buscar indagar el porqué?
Entre más el alma ha amado a Dios en la tierra, más ha alcanzado la cima de la perfección, igualmente más ama a Dios y lo comprende en el Cielo!. Jesús es el verdadero gozo en la tierra y el eterno gozo en el Cielo!.
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